Me gusta el
queso, todas y cada una de sus variantes. De pequeña me encantaba el roquefort,
el cabrales y el tupi. Mi madre me miraba raro porque ella no es de quesos
fuertes ni pensaba que a un crio le pudieran gustar. En esos casos yo me aliaba
con mi padre, quesero como yo, y cuando íbamos a comprar era su compinche a la
hora de escoger alguna rareza para probar.
Pero el post
de hoy no va de quesos fuertes, hoy los quesos suaves se funden con el azúcar y
el huevo para deleitar a cualquier paladar. Hoy toca el New York Cheesecake!!!
Hacía mucho
tiempo que quería probar de hacerlo, así que rebusqué recetas por toda la red y
acabé haciendo la mía propia en base a la que encontré en Recetas de Rechupete.
Aviso
navegantes: con estas cantidades sale un superpastel que pesa lo que no está
escrito, así que para 2 ni se os ocurra!
Ingredientes
para la masa:
Un tubo de
galletas maría (30-35 galletas)
75g de
mantequilla
6 huevos
grandes
400g de queso “Philadelphia”
200g de
mascarpone
1 yogur griego
200g de azúcar
300g de nata líquida
50g de harina
de repostería
1 cucharadita
de esencia de limón
Ingredientes para
el pseudocoulis espeso de fresas:
400g de fresas
100g de azúcar
80g de agua
3 cucharadas
de zumo de limón
Preparación:
Empezamos
triturando las galletas y derritiendo la mantequilla. Mezclamos en un bol con
un tenedor o con las manos (ojo si la mantequilla se ha calentado mucho) la
mantequilla con las galletas trituradas hasta conseguir una masa homogénea con
aspecto de migas.
Ponemos la
mezcla en un molde desmoldable de al menos 22 cm de diámetro y vamos cubriendo
todo el fondo apretando con los dedos hasta que tenga el mismo grosor en toda
la superficie y hasta los bordes. Si queda demasiado esponjoso, se puede poner
un momentito en el horno a baja temperatura para que endurezca, pero queda bien
igual si no realizamos esta operación.
Mientras se
calienta el horno a 200 ºC, batimos bien los huevos con el azúcar. Añadimos los
dos quesos, la nata y el yogur y seguimos batiendo hasta que queden bien
integrados. Añadimos la esencia de limón y la harina (mejor tamizarla para que
cueste menos deshacer grumos) y volvemos a batir para obtener una crema densa y
homogénea.
Introducimos
la crema en el molde y lo ponemos en el horno unos 10 minutos. Transcurrido
este tiempo, bajamos la temperatura a 180 ºC y lo dejamos unos 60 minutos. Como
mi horno está especialmente loco, con unos 45 minutos tengo bastante. Es
importante que una vez apagado el horno, dejemos que se enfríe poco a poco durante
varias horas sin sacar la tarta para que no se agriete. La primera vez que la
hice fue la noche antes de mi cumpleaños. Se fue la luz de casa cuando llevaba menos
de 40 minutos de horno. No sabía qué hacer, no sabía si estaría suficientemente
hecho. La luz volvió y decidí ponerlo 10 minutitos más hasta tenerme que ir.
Así que salí de casa dejando el pastel en el horno y sin tener ni idea de si
sería aprovechable para el postre del día siguiente. Para mi sorpresa, cuando
llegué a casa de madrugada, la tarta estaba agrietada pero hecha, así que lo
metí en la nevera, me fui a dormir y por la mañana hice la salsa de fresas.
Para
prepararla también había visto varios modos de hacerlo y me inventé un poco las
cantidades a ojo. Muchas recetas tiran de mermeladas o preparados de fresa y
gelatina para hacer la cobertura de la tarta. Yo no quería desaprovechar los
fresones que tenía y que seguramente serían de los últimos de la temporada, pero
tampoco quería un coulis al uso, así que los trituré en el Thermomix a 90 ºC con
el azúcar, el agua y el zumo de limón a baja velocidad intentando que no se
desintegraran y luego lo dejé unos 10 minutos girando al revés a la misma
temperatura. Metí la salsa pegajosa pero no muy espesa en un recipiente
hermético y listos para la comida familiar.
No hice fotos
del proceso y la única que tengo del pastel entero es ésta con los dichosos
numeritos. No se aprecia la grieta pero haberla hayla y la tarta no está en
todo su esplendor porque a mi pareja no le gustan las mermeladas ni nada que se
le parezca, así que cada uno se puso la salsa en la cuña de su plato.
Sí, la que sopla soy yo y la observadora mi madre ^_^'
Veredicto y
observaciones:
Es rápido de
preparar, lento de cocer, especialito con las temperaturas. Queda suave y
cremoso, así que agrietado o no, está de muerte. La segunda vez que lo hice no
se fue la luz y también se me agrietó, quizás un poco menos. La próxima vez
intentaré controlar mejor las temperaturas y si sigue con las mismas, me
replantearé la jubilación inmediata de mi horno.
Es normal que estas tartas se agrieten, ante ha quedado espléndida
ResponderEliminarGracias Isabel! Seguiré intentándolo y cuando la consiga sin grieta, pondré la foto para que la veas :)
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