jueves, 1 de noviembre de 2012

Yo-ho-ho, and a bottle of rum!


Pues para la receta de hoy no hace falta una botella entera de ron pero sí un poquito. Si los piratas de Robert Louis Stevenson en La Isla del Tesoro o el mismísimo JackSparrow hubieran conocido el mojito, en lugar de buscar tesoros me los veo corriendo para encontrar menta y limas para prepararse esta refrescante bebida.

En esta ocasión no haremos un mojito para beber, sino para comer. La receta que probé está basada en la de Michelle de Browneyed Baker.


Ingredientes para la masa:
125 ml de buttermilk casero (unas gotas de limón en la leche y dejar reposar unos 15 minutos)
10-12 hojas de menta grandes (las mías eran muy muy grandes)
100g de mantequilla a temperatura ambiente
180g de azúcar
210g de harina tamizada
1 cucharadita de levadura
2 huevos
2 limas (también valdría un limón verde un poco grande)
3 cucharadas de ron bueno
Una pizca de sal

Ingredientes para el frosting:
250g de mantequilla en pomada
450g de azúcar glass
El zumo de una lima
2 cucharadas de ron bueno

Preparación:
Preparamos la buttermilk y mientras lo dejamos reposar ponemos las cápsulas en los moldes y precalentamos el horno a 180 ºC. Yo aproveché también para pesar el resto de los ingredientes y dejarlos todos preparados para tenerlos a mano en el momento de usarlos.
Ponemos la buttermilk en un cazo junto con las hojas de menta y calentamos justo hasta que rompa a hervir. Apartamos del fuego y dejamos reposar para que la menta suelte todo su aroma. Colamos aplastando bien las hojas y reservamos.


Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee y añadimos un huevo mezclando hasta que esté integrado y luego el otro.
Rallamos la piel de una de las limas y extraemos su zumo. Incorporamos ambas cosas a la mezcla anterior, añadimos el ron y batimos hasta que esté todo bien homogéneo.
Por último añadimos la harina tamizada junto con la levadura y la sal y mezclamos con movimientos envolventes hasta que esté bien integrada. Es importante no batir excesivamente, ya que si no nos quedaría el bizcocho demasiado apelmazado.


Repartimos en los moldes hasta llenarlos 2/3 partes y al horno durante 20-25 minutos. Como siempre, se puede comprobar su cocción con el método del palillo. Pasado este tiempo los sacamos del horno y los dejamos enfriar en el mismo molde unos minutos y los sacamos de él para que terminen de enfriarse sobre una rejilla.


Mientras se enfrían, preparamos el frosting para decorarlos. Batimos bien la mantequilla e incorporamos la mitad del azúcar sin dejar de batir. Iremos añadiendo el resto del azúcar poco a poco y finalmente el zumo de lima y el ron. Continuaremos batiendo hasta tener una crema suave pero con suficiente consistencia. Pasamos a la manga y decoramos nuestros cupcakes. 


Para acabarles de dar el toque, les ponemos un trocito de lima cortada en triangulito, una hojita de menta (lo que me costó encontrar hojas pequeñas en nuestra superplanta!) y unas pajitas cortadas.



Veredicto y observaciones:
Hasta la fecha y para mi, una de las mejores recetas de cupcakes que he hecho. Esponjosos, refrescantes y menos pesados que los de chocolate y vainilla de siempre. La frescura de la menta y la lima son espectaculares y el toque de ron los convierte realmente en un mojito masticable. Además quedan monísimos con su decoración. La cantidad de ron y lima se puede ajustar al gusto de cada uno, siempre teniendo en cuenta, sobretodo para el buttercream, que al incorporar líquido podemos dejar demasiado blanda la mezcla. No dejéis de probarlos!!

sábado, 13 de octubre de 2012

Más chocolate! Es la guerra!

Ya sé que Groucho no decía exactamente eso, pero es la frase que siempre me viene a la cabeza o bien cuando las cosas van deprisa o bien cuando son en exceso, y en este caso el exceso es de chocolate. Aunque “excesivo” nunca sería un adjetivo que yo pondría al lado de “chocolate”, reconozco que entre los coulant del otro día y los colletes de hoy llegamos a unos niveles chocolatiles… Y eso que aún me quedan por enseñaros los cupcakes de AliterDulcia y el pastel de chocolate y calabacín de La Receta de la Felicidad que hice la semana pasada. Lo sé, voy con un poco de retraso… Intentaré ponerme al día. De momento, os dejo por aquí la receta de los Colletes de Chocolate con Naranja, también extraída del libro de Linda Doeser del que os hablaba con los coulant.


Ingredientes para la masa:
280g de chocolate de cobertura
150ml de nata espesa
½ cucharadita de aceite de girasol
Ralladura de piel de ½ naranja
1 cucharada de Cointreau
Tiras finas de piel de naranja confitada
Pincel
20-25 cápsulas pequeñas

Preparación:
Derretimos 150g de chocolate con el aceite en el microondas a máxima potencia durante 1-2 minutos y removemos para homogeneizar la mezcla.  Usamos esta mezcla para pintar el interior de las cápsulas con una capa gruesa de chocolate. Dejamos enfriar en la nevera un rato y damos una segunda capa para hacer más gruesos y consistentes los capacillos de los colletes. Dejamos enfriar de nuevo mientras preparamos la crema para rellenarlos.




 Calentamos la nata y la ralladura de la media naranja en un cazo que retiraremos antes de que hierva. Añadimos el resto del chocolate a trozos y removemos hasta que se haya derretido. Agregamos el Cointreau, mezclamos y dejamos enfriar.

Batimos la crema que debe tener una consistencia espesa y rellenamos las cápsulas con ayuda de una manga.


Decoramos con trocitos de piel de naranja confitada y listos para comer.


Estos colletes se pueden congelar y sacar un rato antes de comer del congelador, ya que al llevar nata no se pueden guardar muchos días en la nevera.

Veredicto y observaciones:
Esta es una de las recetas estrella de mi madre. Son sus bombones de chocolate con naranja. Son fáciles de hacer pero entretenidos y están de vicio. Yo me comería la crema a cucharadas! Así que a probarlos!
Se pueden quitar los papelillos de las cápsulas antes de servirlos, pero es recomendable que cada uno se entretenga quitando los suyos si no queréis que desaparezcan de la bandeja en 10 segundos y tengáis que llevar de urgencias a vuestros invitados por subidón de chocolate ;)
Warning: Hay que ir con ojo por eso con la cantidad de Cointreau porque pueden quedar fuertes de alcohol si se te va un poco la mano.

martes, 2 de octubre de 2012

And the award goes to…


Qué grata sorpresa me llevé el otro día al enterarme de que Sheyla de Sheyla's Cupcake's me había otorgado el Premio Liebster para dar a conocer a blogs con menos de 200 seguidores.


El “problema” de este premio es que después de que te lo hayan concedido tienes que dedicar un ratito a las tareas que van con el cargo y hasta hoy no he tenido ese ratito porque, como ya sabéis los que me seguís en Facebook, un montón de galletas de boda me han tenido entretenida muchos días (luego si puedo prepararé el post de nuestras peripecias galletiles).

Pero a lo que vamos… por lo que he visto (soy novata en premios, así que igual no me he enterado muy bien) junto con el premio se otorga también la responsabilidad de contestar 11 preguntas y conceder el premio a otros tantos blogs, aunque las reglas parece que varían dependiendo de donde busques la información. Porque no lo vamos a negar, te llega una notificación de un premio al blog siendo un novato y lo primero que haces es averiguar de qué va. Encontré sitios donde hablan de conceder el premio a otros 3, 5, 10 blogs y nada de preguntas. Lo que no he encontrado en ningún sitio es el origen del premio para intentar averiguar las reglas originales, aunque tampoco he rebuscado mucho porque oye, un premio es un premio y si voy a seguir unas reglas serán las que ha puesto Sheyla en su blog, así que empezamos.

Las 11 preguntas que me toca contestar:

1. ¿Cuál es tu receta dulce favorita? Cualquiera que lleve chocolate, pero si me tengo que decantar por una ahora mismo y sin pensar mucho sería el coulant del que colgué la receta el otro día en un post y que animo a todo el mundo a probar.

2. ¿Recuerdas cuál fue la primera receta que hiciste? Pues no… como ya conté, desde muy pequeña he visto a mi madre trajinar en la cocina y probablemente la primera vez que cociné algo fue bajo su supervisión. Pero la que me viene a la cabeza es la de las torrijas. Le encantaban a mi padre y las hice para llevárselas al hospital cuando ya estaba muy malito. No las había hecho nunca pero quedaron buenas, aunque no las he vuelto a hacer.

3. ¿Qué cosas tiene que tener un blog para que te decidas a seguirlo? Recetas explicadas de forma sencilla por alguien que disfrute compartiéndolas, aunque no todos los blogs que sigo son culinarios.

4. ¿Dónde buscas las recetas que luego cocinas? Esta es fácil. Se coge el teléfono, se marca el número de mi casa y se le pregunta a mi madre. Eso para las que sé que ya tiene ella por la mano, pero como a las dos nos gusta probar cosas nuevas (casi siempre cuando hay invitados) tiramos de internet, buscamos varias y acabamos haciendo un poti-poti a nuestro libre albedrío. En eso nos parecemos bastante. Las que casi nunca fallan son las de velocidadcuchara.

5. ¿Dulce o salado? Dulce, sin duda.

6. ¿Pruebas todas las recetas que haces o eres capaz de resistir la tentación? Yo lo pruebo todo, no sea que con los experimentos que hago vaya a intoxicar a alguien, jeje.

7. ¿Alguna manía culinaria? Mmmm, creo que no tengo. O sí, pero no me doy cuenta o no lo considero una manía.

8. ¿Tu canción favorita? Vaya… favorita. Qué complicado cuando a uno le encanta la música y tiene una canción favorita para cada estado de ánimo o contexto. Pero si hay que elegir solamente una sería BohemianRhapsody de Queen.


10. ¿Eres autodidacta o haces cursos de cocina? Autodidacta en muchas cosas, pero con la base de las “clases particulares” de ver a mi madre cada día. Hasta ahora solamente he hecho un curso de cupcakes y estoy a punto de empezar uno de galletas con Sofía.

11. ¿Cuál es la receta salada que más te gusta? Me encanta el sushi, pero ahí cocinar… poco. Aunque tiene su miga que el arroz quede en su punto y enrollar los makis.

Los 11 blogs a los que concedo el premio Liebster son:

1.        Pucketa Cosa
2.        Felting Sandra
3.        La Cocina de Carol
4.        Bake&Fun
5.        El Racó Dolç
6.        Dolç i Més
7.        K’Dolç
8.        A Todo Pastel

Y ahí van las 11 preguntas a mis premiad@s (las de los blogs no culinarios las pueden contestar igual porque me consta que también comen :P):

1.      ¿Qué te llevó a escribir un blog?
2.      ¿Qué blogs recomendarías?
3.       ¿Cuál es la receta con la que sabes que triunfas seguro?
4.  ¿Qué receta se te ha resistido más o te salió un desastre incomestible y no volviste a hacer?
5.        ¿Dulce o salado?
6.        ¿Qué es lo que nunca falta en tu nevera o despensa?
7.        ¿Mejor cocinar solo o con pinche?
8.        ¿Qué plato te trae recuerdos especiales?
9.        ¿Cocina mediterránea o exótica?
10.   ¿Qué es lo más raro que hayas comido y te haya gustado?
11.    ¿Cuál es el utensilio de cocina sin el que no podrías vivir?

Lo de las 11 cosas sobre mí va a ser que lo tendréis que ir descubriendo en mis posts o en mi página de Facebook (que se actualiza más a menudo) porque hoy ya no doy más de mí.

Le agradezco de nuevo a Sheyla el premio y animo a mis premiad@s para que enlacen a l@s suy@s, les pregunten lo que les plazca y les notifiquen que han sido seleccionados para recibir el galardón.


domingo, 23 de septiembre de 2012

El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel


Si el maestro del suspense Alfred Hitchcock se hubiera metido en berenjenales pasteleros, seguro que el “bizcocho asustado” de mi madre, le hubiera parecido un pastel de película.

La base de la receta es el bizcocho súper esponjoso de La Cocina de Auro. Como cada año para el cumpleaños de mi suegra, mi madre es la cocinera oficinal y como ya se conoce, pensó que después de una copiosa comilona, lo mejor era hacer un pastel ligero. Triunfó, como siempre.

Ingredientes para la masa:
200g de harina
180g de azúcar
1 cucharadita de levadura
90g de aceite de girasol
180g de leche
4 huevos
Ralladura de 1 limón
50g de almendras picadas
1 pizca de sal

Ingredientes para el almíbar:
6 cucharadas de coñac
2 cucharadas de azúcar
4 cucharadas de agua

Ingredientes para el relleno:
50g de mantequilla blanda
2 cucharadas colmadas de azúcar glas
Mermelada al gusto

Ingredientes para la cobertura:
150g de chocolate de cobertura
50g de mantequilla
50g de agua

Ingredientes para la decoración:
Pasta de azúcar (fondant)
Colorantes en gel
Sprinkles

Preparación:
Precalentamos el horno a 180 ºC y preparamos un molde desmoldable grande (24-26cm) y hondo (8-10cm) en el que forraremos el fondo con papel de horno y engrasaremos bien. Espolvoreamos un poco de azúcar y las almendras picadas, que quedarán en el fondo del bizcocho.

Por otro lado, separamos las claras de las yemas y las batimos con la pizca de sal. Antes de que lleguen a subir mucho, añadimos el azúcar sin dejar de batir y lo continuamos haciendo hasta que lleguen a tener la consistencia firme del merengue.


En otro bol tamizamos la harina y levadura y le añadimos el azúcar, el aceite, las yemas, la leche y la ralladura del limón. Mezclamos bien hasta que estén todos bien integrados y obtengamos una masa homogénea.

Vertemos este preparado sobre las claras montadas que habíamos reservado y con ayuda de una espátula o una lengua pastelera lo mezclamos lentamente con movimientos envolventes para que no se bajen mucho.

Rellenamos el molde con la mezcla y lo metemos en el horno. En esta receta los tiempos también son importantes. Lo normal sería hornear arriba y abajo primero durante 25 minutos a 180 ºC y luego 35-40 minutos más a 165 ºC. El horno de mi madre calienta mucho pero es mucho más regular que el mío, así que ya le tiene el truco cogido. Ella tuvo el bizcocho primero 15 minutos y tras bajar la temperatura solamente 20 minutos más. Si no os fiais mucho de los tiempos porque, como siempre decimos, cada horno es un mundo, lo mejor es tener siempre el palillo a mano para comprobar si sale seco. Este bizcocho sube mucho y es importante no abrir la puerta del horno hasta que haya subido.

 No, no usamos un molde más pequeño del que os he dicho, es que el horno de mi madre es enorme!

Una vez confirmado que está hecho, mi madre le da un susto al pastel dejando caer de golpe el molde al suelo de la cocina. De ahí el apodo que le puso al bizcocho. Al parecer, con esta operación se evita que al enfriarse, el bizcocho se baje tanto que se arrugue mucho por los lados. De todas maneras, la altura que vemos en el horno mientras se cocina, no será la del bizcocho acabado y siempre bajará bastante.

Mientras lo dejamos recuperarse del susto y se enfría, prepararemos el almíbar para humedecer el interior antes de rellenar el pastel. Mezclamos en un cazo el coñac con el azúcar y lo quemamos durante medio minuto. Añadimos el agua y removemos.

Desmoldamos el bizcocho y lo dividimos en 2 mitades para poderlo “emborrachar” (pensad que la mayor parte del alcohol se ha quemado). Distribuimos el almíbar de coñac por las dos partes interiores de las capas del bizcocho y lo dejamos reposar para que vaya empapando.

Batimos la mantequilla con el azúcar glas hasta que blanquee y untamos las dos partes del bizcocho con una capa muy fina. Ponemos una capa de la mermelada que más nos guste (mi madre usó una de pétalos de rosa que estaba increíble!) en la capa de abajo y tapamos con la otra.

Para la cobertura, deshacemos el chocolate troceado y la mantequilla a baño maría o en el microondas, mezclamos y le añadimos el agua mientras removemos y dejamos enfriar un poco para que coja cuerpo antes de verter sobre la superficie del pastel intentando cubrirla bien. Nos podemos ayudar de una espátula para repartirla bien e igualarla.

En esta ocasión, como era el cumpleaños de mi suegra, que ha sido bailarina y profesora de ballet, intenté modelar unas zapatillas de ballet con fondant. No había tocado nunca esta pasta pero como ya os conté mi padre era escultor que tenía un don en las manos y yo aprendo mucho mirando. En mi memoria están grabadas a fuego las imágenes de los pimientos y los tomates que nos hacía a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños únicamente con la cera de los minibabybel. Yo no tengo ese don, pero sé que puedo hacer algo medio resultón con práctica. La verdad es que las zapatillas me daban un poco de vergüenza porque no me quedaron muy bien, pero a mi suegra le encantaron. Las sacó del pastel para guardárselas antes de cortarlo y por mucho que le dije que se comían, se las llevó para casa.


En el momento de servir el pastel, lo dejamos reposar un momento fuera de la nevera para que brillara bien el chocolate de la cobertura y pegamos unos sprinkles dorados alrededor, pusimos las velas y a disfrutar.





Veredicto y observaciones:
Aunque no lo parezca porque en el interior prácticamente no se ven burbujitas de aire y tiene más el aspecto de una tarta de queso, el bizcocho es ligerísimo, se funde en la boca y está buenísimo!! Además, si lo hace tu madre, complicación cero :P

martes, 18 de septiembre de 2012

Say Cheeeeeese!


Me gusta el queso, todas y cada una de sus variantes. De pequeña me encantaba el roquefort, el cabrales y el tupi. Mi madre me miraba raro porque ella no es de quesos fuertes ni pensaba que a un crio le pudieran gustar. En esos casos yo me aliaba con mi padre, quesero como yo, y cuando íbamos a comprar era su compinche a la hora de escoger alguna rareza para probar.

Pero el post de hoy no va de quesos fuertes, hoy los quesos suaves se funden con el azúcar y el huevo para deleitar a cualquier paladar. Hoy toca el New York Cheesecake!!!

Hacía mucho tiempo que quería probar de hacerlo, así que rebusqué recetas por toda la red y acabé haciendo la mía propia en base a la que encontré en Recetas de Rechupete.

Aviso navegantes: con estas cantidades sale un superpastel que pesa lo que no está escrito, así que para 2 ni se os ocurra!

Ingredientes para la masa:
Un tubo de galletas maría (30-35 galletas)
75g de mantequilla
6 huevos grandes
400g de queso “Philadelphia”
200g de mascarpone
1 yogur griego
200g de azúcar
300g de nata líquida
50g de harina de repostería
1 cucharadita de esencia de limón

Ingredientes para el pseudocoulis espeso de fresas:
400g de fresas
100g de azúcar
80g de agua
3 cucharadas de zumo de limón

Preparación:
Empezamos triturando las galletas y derritiendo la mantequilla. Mezclamos en un bol con un tenedor o con las manos (ojo si la mantequilla se ha calentado mucho) la mantequilla con las galletas trituradas hasta conseguir una masa homogénea con aspecto de migas.

Ponemos la mezcla en un molde desmoldable de al menos 22 cm de diámetro y vamos cubriendo todo el fondo apretando con los dedos hasta que tenga el mismo grosor en toda la superficie y hasta los bordes. Si queda demasiado esponjoso, se puede poner un momentito en el horno a baja temperatura para que endurezca, pero queda bien igual si no realizamos esta operación.

Mientras se calienta el horno a 200 ºC, batimos bien los huevos con el azúcar. Añadimos los dos quesos, la nata y el yogur y seguimos batiendo hasta que queden bien integrados. Añadimos la esencia de limón y la harina (mejor tamizarla para que cueste menos deshacer grumos) y volvemos a batir para obtener una crema densa y homogénea.

Introducimos la crema en el molde y lo ponemos en el horno unos 10 minutos. Transcurrido este tiempo, bajamos la temperatura a 180 ºC y lo dejamos unos 60 minutos. Como mi horno está especialmente loco, con unos 45 minutos tengo bastante. Es importante que una vez apagado el horno, dejemos que se enfríe poco a poco durante varias horas sin sacar la tarta para que no se agriete. La primera vez que la hice fue la noche antes de mi cumpleaños. Se fue la luz de casa cuando llevaba menos de 40 minutos de horno. No sabía qué hacer, no sabía si estaría suficientemente hecho. La luz volvió y decidí ponerlo 10 minutitos más hasta tenerme que ir. Así que salí de casa dejando el pastel en el horno y sin tener ni idea de si sería aprovechable para el postre del día siguiente. Para mi sorpresa, cuando llegué a casa de madrugada, la tarta estaba agrietada pero hecha, así que lo metí en la nevera, me fui a dormir y por la mañana hice la salsa de fresas.

Para prepararla también había visto varios modos de hacerlo y me inventé un poco las cantidades a ojo. Muchas recetas tiran de mermeladas o preparados de fresa y gelatina para hacer la cobertura de la tarta. Yo no quería desaprovechar los fresones que tenía y que seguramente serían de los últimos de la temporada, pero tampoco quería un coulis al uso, así que los trituré en el Thermomix a 90 ºC con el azúcar, el agua y el zumo de limón a baja velocidad intentando que no se desintegraran y luego lo dejé unos 10 minutos girando al revés a la misma temperatura. Metí la salsa pegajosa pero no muy espesa en un recipiente hermético y listos para la comida familiar.

No hice fotos del proceso y la única que tengo del pastel entero es ésta con los dichosos numeritos. No se aprecia la grieta pero haberla hayla y la tarta no está en todo su esplendor porque a mi pareja no le gustan las mermeladas ni nada que se le parezca, así que cada uno se puso la salsa en la cuña de su plato.
Sí, la que sopla soy yo y la observadora mi madre ^_^'

Veredicto y observaciones:
Es rápido de preparar, lento de cocer, especialito con las temperaturas. Queda suave y cremoso, así que agrietado o no, está de muerte. La segunda vez que lo hice no se fue la luz y también se me agrietó, quizás un poco menos. La próxima vez intentaré controlar mejor las temperaturas y si sigue con las mismas, me replantearé la jubilación inmediata de mi horno.


sábado, 15 de septiembre de 2012

¿Did you guys know that chocolate…


contains a property that triggers the release of endorphins? Gives one the feeling of being in love. 

Cuanta razón tenía Willy Wonka… Nos encanta el chocolate! porque al segregar endorfinas nos sentimos bien. Y para prevenir la depresión post-vacacional que seguro que me asalta el lunes, hoy he preparado unos coulant para el postre.


Aunque hay otros postres que llevan más cantidad de chocolate, para mí no hay ninguno que sepa tanto a chocolate como éste. La receta la saqué de un libro que me regaló mi madre hace años (Las 100 mejores recetas Chocolate de Linda Doeser) y es esa misma receta que hace que siempre que vamos invitados a casa de alguien, me pregunten si llevaré el postre. Es una de mis recetas estrella hasta hoy y con mucho gusto os la presto a todos para que la probéis.

Ingredientes (4-6 coulant):
100g de mantequilla (y un poquito más para engrasar los moldes)
100g de chocolate de cobertura
100g de azúcar glas (y un poquito más para espolvorear)
2 huevo grandes
2 cucharadas de harina
1 cucharadita de esencia de vainilla
Helado de vainilla o confitura de naranja amarga para acompañar (aunque podéis acompañarlo de lo que más os apetezca).


Preparación:
Para esta receta lo más importante es conocer el horno porque si calienta más o menos el tiempo variará y si nos pasamos de cocción, en lugar de unos coulant jugosos y con el centro fundido, tendremos unos bizcochitos de chocolate ricos pero sin ninguna gracia.

Precalentamos el horno a 200ºC (el mío a 180ºC y controlándolo mucho me los hace de maravilla). Engrasamos los moldes individuales con mantequilla y los espolvoreamos con azúcar glas. Ponemos a derretir la mantequilla junto con el chocolate y lo mezclamos hasta que quede homogeneizado y suave y lo dejamos enfriar. Lo mejor es hacerlo a baño maría, pero con el microondas obtenemos prácticamente el mismo resultado mucho más rápido.

Por otro lado batimos a mano en un bol o en el pequeño electrodoméstico que tengáis, los huevos con el azúcar, la esencia de vainilla y la harina. Cuando estén bien integrados, añadimos a esta mezcla el chocolate fundido con la mantequilla y llenamos cada uno de los moldes sin llegar al borde. La receta original es para 4 pero a mí, por el tamaño de los moldes, me suelen salir 5 o 6 siempre.


Metemos los moldes en el horno de 12 a 15 minutos (ya he dicho que era importante conocer el horno y estar pendientes). Veremos que empiezan a crecer sobre todo por los lados y antes de que veamos que sube y se cuaja el centro, apagamos y los sacamos. Un truco para intentar asegurarnos de que nos quedarán fundidos por dentro es meterlos media horita en el congelador. De hecho, se pueden tener congelados bien tapados con film y meterlos en el horno en el momento en el que queráis disfrutar de ellos, siempre teniendo en cuenta que tardarán algo más en hornearse.

Dejamos que se enfríen un poco antes de desmoldar para que al retraerse un poco se suelten mejor de los moldes y los presentamos en platos de postre espolvoreados con un poco de azúcar glas y el helado, coulis, mermelada o lo que más nos apetezca.



Veredicto y observaciones:
Es sencillo, rápido y resultón. Además sabe muuuucho a chocolate y mientras lo haces y te lo comes ni te acuerdas de que el lunes vuelves a trabajar. Ains… 


viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Por qué las magdalenas se ponen duras y las galletas blandas? Un post en 2 partes Vol.2


Como era de esperar, la segunda parte del post trata sobre la decoración de las galletas. En este caso con glasa. Ahora que se ha puesto tan de moda la decoración con “royal icing”, mi madre se ríe al recordar las panzadas a batir a mano que se había pegado para decorar sus tartas con “glasa real” hace un montón de años, cuando la descubrió en alguna revista de repostería. Ahora enchufamos el Thermomix y listo.

La receta sencilla de la glasa es tan fácil de recordar como complicado es que siempre quede igual.

Ingredientes:
2 claras de huevo
400 g de azúcar glas (cuanto más fino sea mejor)
Colorantes y aromas que queramos utilizar

Preparación:
No hay secreto, solo cruzar los dedos para que si conseguís la textura deseada sea así siempre. Únicamente hay que batir las claras con una tercera parte del azúcar y seguir añadiendo poco a poco el resto sin dejar de batir. Si incorporamos algún aroma, mejor que sea incoloro para no teñir la glasa de un color indeseado. Hay que tener en cuenta también que al incorporarlo, la glasa se volverá más líquida, por lo que no conviene echar mucha cantidad. Yo de momento he preferido no aromatizar la glasa. Cuando lo pruebe ya os contaré.

La textura que tenemos que conseguir en la glasa una vez incorporado todo el azúcar es como de pomada espesa. Al cogerla con la cuchara tiene que ser suficientemente densa como para que no se caiga. En algunas webs había visto algunos consejos para saber si la glasa tiene la textura necesaria para el delineado de las galletas, como introducirla en una manga con boquilla fina y trazar una cruz, primero una línea y luego otra por encima; si ambas se mantienen sin juntarse es que tenemos lo que necesitamos. La verdad es que no lo he probado.

Cuando tenemos la glasa para delinear el siguiente paso es separarla en tantos bols como colores necesitemos para decorar. Pondremos el colorante que deseemos (siempre mejor en polvo o gel para que no varíe demasiado la textura de la glasa) y mezclaremos bien para que quede un color uniforme en cada uno de los bols. Para mis flores usé rojo, amarillo, naranja y blanco. Además, siempre hay que guardarse un poco de blanco por si acaso hacemos corto por algún lado.

Una vez coloreada la glasa para delinear, separaremos una parte de cada uno de los bols para preparar la glasa de relleno. Para hacerla más líquida únicamente hay que ir añadiendo agua gota a gota, sin pasarse. Deberá tener una consistencia parecida a la miel. En este caso también hay consejos por la red en los que se indica el tiempo que debería tardar en disolverse una cucharada de glasa con el resto del bol y que varía (5, 7, 10 segundos) según las opiniones.  En mi caso también lo hice a ojo.
Si como yo, no disponéis de suficientes boquillas de agujero pequeño para delinear cada uno de los colores, es importante que tapéis los bols que no vayáis a usar inmediatamente con film, ya que seca muy rápido.

Hay que tener a mano el dibujo de lo que queréis plasmar en las galletas. La primera vez que hice las galletas no tenía intención de decorarlas con glasa, solamente probar la masa, tiempo de cocción, intentar entender por qué mi horno doraba más las de un lado que las de otro… y únicamente les hice unos dibujitos cutres con chocolate.

La segunda vez ya quería probar con glasa, a ver qué tal se me daba dibujar bordes y rellenar, pero sin ningún dibujo en mente. Hice unas galletas con forma de gato para mi suegra que estaba ingresada y alguna estrella. Como las estrellas quedaban sosillas a mi hermano (el diseñador del título, el logo y el fondo de este blog) se le ocurrió pintarles cara y quedaron graciosas.




Esta otra vez ya me lancé y me gustaron unas flores de The Sweet Adventures of Sugarbelle que podéis ver aquí, así que empecé delineando los bordes en dos colores. Unas rojas y otras naranjas.

Después añadí el centro blanco con glasa un poco más diluida que la del borde y cuando estaba un poco seco, acabé de rellenar las flores con el color correspondiente al borde.


El siguiente paso era añadir un nuevo borde y pincelarlo hacia el centro para dar el aspecto deseado a los pétalos. Según las instrucciones de Sugarbelle se debían hacer luego un nuevo borde más hacia el centro y repetir la operación de pincelado. Problemas: me quedaba poca glasa roja y la naranja que me había sobrado acababa de tirarla sin pensar que la iba a volver a necesitar. Total, que las flores rojas fueron de peor a mejor según le cogía el tranquillo a la decoración y para las naranjas me tiré de la moto y les añadí el borde rojo y un poco de amarillo del que tenía reservado para hacer los estambres. Según me parece a mi, acabaron quedando más bonitas las naranjas.


El último paso era dibujar el pistilo y en lugar de añadirle el azúcar amarillo le puse unos sprinkles dorados. 

¿Qué os parece el resultado? Se parecen como un huevo a una castaña a las de Sugarbelle, pero para ser mis primeras flores estoy contenta.

Veredicto y observaciones:
Pues si las galletas sin decorar ya estaban buenas, ahora además estaban bonitas. Yo veo claramente una mejora desde las primeras hasta las últimas (no hay 2 iguales), así que la cuestión es practicar. Y practicar para hacerlo mejor y más rápido porque me llevó toda una tarde decorar las galletas. Hubiera jurado que había 100 pero solo fueron 22.